La clase visita el magnifico Templo de Debod, lugar que entusiasma, particularmente, a Piluca y a su novio Toni. “Madrid, Madrid, Madrid,” canturrea espontáneamente Piluca, en plan cupletista. “Quiero oír una zarzuela,
quiero oír una zarzuela,” interrumpe Eugenio a voces entre las risotadas del
personal. “Eso, eso: La de
la corte del faraón”- asiente
Toni, divertido. No en vano el templo DEBOD procede del Egipto de
los faraones. Increíblemente, todos acompañan a Piluca y cantan a coro: “¡Ay Ba!, ¡Ay Ba!...Ay
Babilonia que marea. ¡Ay Ba! , ¡Ay Ba! ¡Ay vámonos pronto a
Judea!...”“¡Qué chicos! No han olvidado lo que aprendieron en clase de música”, comenta, orgulloso, don Ceferino a doña Paulina. El
momento es simplemente mágico, con la noche
cayendo sobre el templo de Debod…

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